Verano en mí

Piso la arena dorada y caliente, avanzo hacia el lecho de agua salada que se extiende como una sábana recién planchada, piso las caracolas que retozan en la orilla y emerge el bostezo de todos los océanos.

Me dejo envolver por los rayos del sol recién amanecido. El silencio se ha hecho estatua en las avenidas que van a desembocar en un puzzle de terrazas y algarabía de niños sin colegio.

Huele a coco y plátano enlatados como jugo balsámico para pieles lechosas como la mía, rocías entonces los brazos y la nuca rodeando la cintura dejando los huesos al aire y un rastro de perfume a playa recién estrenada.

Es verano en mí. Se oye a lo lejos el temblor de una ciudad abandonada…

Cae a chorros la siesta. Verano y sensación de eternidad. Pasear por el césped regado de sandías y luego revolotear sin piedad sobre una fuente repleta de higos frescos. Volver a la siesta hasta que surja la noche del fondo de la tierra y entonces escribirte versos al ritmo del zumbido del mar que ya está en calma después de la marejada….así hasta el amanecer.

Ya es verano en mí.Paz

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