Y tu me preguntas

Como una fugaz estrella se desbordó sobre mí la placidez de una lluvia de besos arrebatados, y no hubo tiempo de más… no hubo más encuentros ni más tiernas palabras bajo la cúpula de un cielo estrellado. No hubo forma de decirnos más cosas ni de seguir buscando osos polares en la ruta celeste de las noches que nunca nos pertenecieron. No quisiste amarme más tiempo y ahora es imposible armonizar las agujas de un reloj que tampoco nos pertenece. La respuesta fue dicha y hecha…

si hubiera sido aquí, aquella historia...

si hubiera sido aquí, aquella historia…