Esquirlas

Voy avanzando entre la niebla de una primavera floreciente que ha desparramado fogonazos de buganvilla a placer en las terrazas de Rosales y en los mercados

lechugas de lujo

lechugas de lujo

donde la lechuga esparce lluvia y frescor.
Es viernes después de Cristo y su resurrección aún no ha llegado a mis helechos que estornudan del frío de esta madrugada.
He parido al amanecer una pesadilla por culpa de unos tertulianos que en la radio se han negado a darme los buenos días. Me subía a un coche con rumbo incierto y del miedo a los tumbos del conductor me bajé en marcha en un lugar sin bautizar, y yo sin dinero, sin móvil, sin brújula ni un triste bolso para disimular…
Terror sentí al despertar y comprobar que nadie me buscaba.
Ya rozo el mediodía y escribo como único refugio ante tanta gente que pasa y ni mira al pasar. Me pregunto si están vivos….

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