Desde este lugar

Empiezo y acabo el día con la palabra PERIODISMO

café con gafas

café con gafas

en el cogote y apenas me consuela. Una no sabe si ejerce de escribiente, de cotilla, de cuentista o copiadora. Sí porque acaba una copiando de los apuntes que el fantasmilla del ordenador me dice que es tendencia en la red. Y voy yo y me lo creo.

Periodista o no lo cierto es que escribo hasta en sueños, como una maldición. No me canso, salvo cuando me jalean para que cuente lo que pasa en las cocinas, cuando los fogones están para dejarte en la UCI de quemados. Esa planta cuarta de un hospital a la que una subía empapada en miedos de urgencias. Ver quemados también es tarea para periodistas, lo malo es que en la Facultad de Ciencias de la Información de la Complutense, no te preparan para la muerte en vivo, ni para los directos de las guerras que esparcen azufre por el mundo.

Y hoy me he puesto el delantal de Periodista, es negro con pespunte y filigrana de huevos fritos, voy a cocinarme un sandwich de noticias frescas, más que nada para aligerar el empacho de abdicación…

¿por donde vamos ya??? rojos o morados? Yo sólo veo el blog nuevo y chulo que tengo en mi pantalla.