Si yo hablara

O hablase de cuánto veo y deseo a mi alrededor…hasta tú saldrías corriendo, mi querido blog.

Voy a esperar unos días para eso, para serenar los cíferos, aquilones, ventiscas y soplos que me llegan en inquietantes corrientes.

Ayer contemplaba yo unos ojos esquivos. Se perdían en la curvatura de la espina dorsal de agosto ofreciéndome tantas pistas como ruido.  Si los persigo llegaré hasta el final. Su final. Nuestro final.

Soy un blog quemado al sol. Una astilla del barco que anoche zarpó sin capitán hacia atolones que un día recorrimos de la mano.

Hago recuento de las embestidas oceánicas, achicando agua, devolviendo al mar los añiles bebidos. Y me escribe alguien desde un blog vecino diciendo que apague la luz, que descanse y abandone mi vocación de faro… que los marineros muertos, muertos quedaron en la mala mar…cuando el verano llevaba escrito tu nombre.

Los faros ya no alumbran como antes

Los faros ya no alumbran como antes

Pues apago y me voy. Y si puede ser hacia allá, donde sé que sus ojos esquivos juegan con el coral, allá que voy.

Pero mañana, sí mañana, cuando las dunas permitan ver la cicatriz que dejaste, cuando supere el acantilado que partió en dos nuestra playa… mañana cuando no duelas … hablaré.

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