Una rubia imponente

Comencé esta mañana bien temprano dirigiendo una carta bellísima, y no está mal que lo diga, a una de esas Editoriales mínimas que constelan el camino de cualquier aspirante. Imaginé que como están hartos de recibir sesudos ejemplares de escritores muy curtidos ya en la batalla de autopostularse a los Planeta… decidí presentarme como “UNA RUBIA IMPONENTE”.

Ella Dorothy Parker…tan imponente con sus poemas vaporosos

Harta ya de sentirme ignorada. ¿Qué les pasa a las novelitas blancas que no acaban de tener el tirón de las negras? He de decir que más que blanca blanca, la mía es azul. Un azul tierno, un azul que ni siquiera el mar consigue atrapar más de cinco minutos en días tibios de luz. Un color difícil…lejano, pero azul.

Después de dirigirme a la Editorial como “una rubia imponente” me siento mucho mejor. He dejado en el sótano de los trastos viejos, el complejo de gorda que suele acompañarme en todas mis visitas al espejo. He tirado por la borda a esa “gorda que llevo dentro” haciéndome la vida imposible.

Esa gorda que respira como una gorda, se mueve como una gorda, camina como una gorda y al final, qué narices, acaba escribiendo como una gorda. En mi cuaderno de gorda flotan los remilgos típicos de ir a comprar dos tallas más para tapar no sé que cosa por aquí y por allá, cuando en realidad hoy he descubierto unas curvas perfectas enmarcando el abdomen.

En la maleta que llevaré mañana a alguna playa, encadenados unos tras otros, los bañadores negros de cuando mi abuela rezongaba en Faro atada a una cuerda mientras cogía olas al grito de “agora mi niña agoraaaaaa”. Fuera bañadores negros que mi piel blanca del color de la leche fresca necesita sol vitamina D y yodo.

Comenzar el día sintiéndome “una rubia imponente” me ha llevado a mi blog para decirme a mí misma que se puede ser gorda y rubia y no estar mal de la cabeza. Blanca y gorda y no tener complejos, bajita y feúcha y ser una monada de persona.

Somos muchos los que al despertar nos sentimos personas mínimas, así que os dejo  un mínimo desahogo por si os animáis a compartir los vuestros. El verano es cruel con aquellos que quieren permanecer fieles a su esencia, encerrados en sus cuerpos y en sus mentes. Es cruel porque les obliga a esconder todo aquello que son.

Cuando vayáis a una playa haced el favor de no ametrallar con la mirada a esos cuerpos blancos lechosos generosos que se desbordan por los escuetos límites de la costura de un bañador. POR FAVOR.

Miradlos con benevolencia si es posible ni miréis. Toda mirada taladra. Es como un gran escupitajo.

Voy a sustituir los bañadores por tres bikinis multicolor. Y ahora voy a mirar el correo porque seguro que en esta media hora, la Editorial me ha contestado. ¿Cómo no van a leer a “una rubia imponente”?

Ahhh y voy a rebuscar en el armario esa ropa mínima que una reserva para las ocasiones. La ropa con etiqueta de “no-gorda” o sea una 42 ¿no? tal vez sea una 40… una ya no sabe si es el culo la cintura la cadera o la cabeza lo que falla….

Decía que me voy a poner mona si es posible porque por suerte, una tiene amigos escritores nada mínimos que escriben a las Editoriales con su nombre sin ridículos seudónimos y son llamados al Olimpo. Antonio María Flórez, qué gran poeta, me llamó hace unos días para decirme que esta tarde en el Café Libertad hay evento.

Momentito de esos que nos gustan, café-libro- tertulia-puesta al día y copa. Otro amigo, conocido de esas juventudes lejanas en que dibujábamos este sueño que hoy se cumple,  Javier Velilla, presenta libro esta tarde “Ni una puta foto”. Por cierto esa es la frase típica de los que se sienten gordos: ni una puta foto más. Es que además las fotos engordan, o sea que esta noche por favor Ni una puta foto….

 

Anuncios

2 comentarios en “Una rubia imponente

  1. Pingback: Una rubia imponente | son de mar

  2. Me ha gustado tu relato Mar, cómo te mueves de forma osada entre la ficción y la realidad sin que el lector adivine de forma clara sus curvas.
    Supongo que ya te habrán llamado desde la editorial, ninguna rubia imponente se ha quedado sin llamar.
    En cambio no te haré caso, este verano miraré a las gorditas y blancas buscando su mirada, espero que se sientan rubias e imponentes.
    Besos
    J Luis

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s