“Ni una puta foto” más

Ya sé que estos días hay exceso de equipaje sentimental; ya sé que no tenéis tiempo de leer todo lo que cae en vuestras redes y que la lista de amigos invisibles os mantiene ocupados en largas colas y almacenes grandes donde venden de todo menos “alma”… (almacén sin alma y con acento).

He intentado reservar hora en una peluquería y rebosan el mismo día a la misma hora.  Nadie quiere un pelo pasado por los humos de pularda al horno. Tampoco quedan orejones ni dátiles sin hueso; por suerte metí en la cesta hace unos días un diminuto bote COCONUT, leche de coco para, para, para… ¿para qué? Y yo que sé…

Sólo quería escribir unas líneas de consumo rápido, un pío nada más, para agradecer a dos amigos las risas y el caos telefónico de esta tarde. Mi amigo Adolfo que es una radio en persona, intentaba contactar con Javier que vive en Arabia Saudí  para una entrevista a tres bandas. Velilla ha escrito un libro de sugerente título “Ni una puta foto”, y la idea era hablar sobre la presentación de su obra que tendrá lugar en nuestro pueblo, Don Benito, el próximo día 27.

Aquí sí hay foto

El autor Javier Velilla

La risa ha venido motivada por alguna tecla, algún botón, algún cable, alguna pestaña, mal ajustados, que durante cuarenta minutos han convertido en puro enredo, la comunicación Don Benito-Madrid-Arabia. 

Finalmente hemos realizado con éxito la entrevista y hemos hablado como si estuviéramos quedando para tomar un café en la esquina de la Plaza de España.

La risa es una bendición. Seguro que Javier se ha olvidado por un rato de su miedo ante la presentación en sociedad del libro, y Adolfo por supuesto ha dejado para mañana su dolor de rodilla y yo… pues yo me he reído y hablado después de semanas envuelta en “niebla”. Y durante la entrevista me ha importado bien poco si al pavo le pondré orejones o ……

La risa es una bendición. Tiene propiedades mágicas, como la lectura de un buen libro o la sacudida del Invierno de Vivaldi.  Dice Javier que está nervioso, algo aterrado por lo que se le viene encima el día 27 de diciembre. Será quizá por el título de su novela, puede escandalizar a alguien. De eso se trata.

¡Despeierten!!! ¿Pero, pero… a quién se le ocurre titular un libro así? ¿Cómo? Pues así, como si te estuvieran riñendo cuando te miran con cara de sota después de 25 selfies… y se oye al fondo la voz de alguien “Ni una puta foto” más.

Pero en absoluto. Ni una puta foto, el libro, no va por esos derroteros. Va de amor, de amores. ANDA YA… y también va de la búsqueda de aquello que uno fue o creyó ser… y también va de desamor. ANDA YA… bueno y también va de fantasías sexuales y de un viaje al pasado, y de unos diarios muy íntimos.

¿Y qué más? Los libros se proyectan en mil direcciones, vuelan solos una vez que abandonan el regazo del escritor, así que cada lector albergará una historia, una fotografía de cada mujer que ha sido amada por el protagonista.

Yo, en realidad, no deseaba hablar del libro; para eso habrá tiempo el próximo día 27. Tan sólo quería agradecer la conexión Arabia-Don Benito- Madrid de esta tarde. Un relámpago de felicidad inesperado, un chispazo de té verde. La risa ha sido como esa hoja de menta que dejas caer en un vaso medio vacío que pasa a ser un vaso lleno de frescor y arrullo del desierto.

Puede que no haya “Ni una puta foto” de esta tarde, pero las habrá, y muchas, el próximo día 27, cuando ya la Navidad sea cena pasada y el Año viejo se haya desflorado como las flores de Pascua, que como cada navidad, al tercer día se quedan sin “una puta hoja”. (Perdón)

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