MARÍA, LA NIÑA AZUL QUE FUE Y ES

Yo sabía que el azul, por causas poéticas instaladas en mi invernadero de libros, traería a nuestra casa, si no grandes alegrías, al menos, alguna flor para decorar la estancia; ésta en la que estamos de paso mientras otros, ya pusieron en ella, rezos, oraciones subordinadas y el amor como legado irrevocable. Herencia invariable de mis padres. Sigue leyendo