PIRULETAS DE MOUSSE DE YOGUR

Escribo en una hoja blanca, también llamada documento Word, escribo bajo la presión del fenómeno conocido como “hoja en blanco”… pero escribo.

Hay en la pantalla una comezón. Un reflejo que devuelve mi imagen desnortada, aturdida, por el deslumbramiento que suscitan las montañas nevadas de mi ordenador, convertido hoy en una sucesión de picos albos.

Así que decido bajar a terrenos más accesibles, más amables, donde poder depositar el palabrerío y desciendo hasta mis libretas de argollas.

Recabo en uno de esos cuadernos de papel verjurado y cubiertas duras, hechas de material vivo, caliente: el corcho. Seguramente, corcho de algún alcornoque extremeño… y entonces me emociono al pensar que mi libreta, lleva por abrigo la misma vestimenta que ha cubierto el cuerpo de un árbol; esa peridermis que protege su desnudez ante los fríos invernales.

Busco un remanso; una migaja de terruño liberado de trazos y garabatos, de recetas de bizcochos y listas de la compra. En mitad de ese bosquejo apenas quedan páginas enteramente blancas. En todas hay pizcas de una vida anterior: teléfonos de alguien que desconozco; direcciones y apartados de correos de Editoriales y centros de belleza; borrador de algún pregón; poemas muertos, abandonados a su suerte; dibujos de mis sobrinos; y multitud de recetas de pastel de galletas, bolitas de humus e instrucciones de mi madre para un buen caldo.

 

Entre otras perlas he encontrado la receta de unas piruletas a base de mousse de yogur. Y un cuento infantil que dejé a medias titulado “Oveja en la colina”.

Por fin encuentro un trocito de hoja sobre el que escribir y en ella, como un faro que me estaba llamando, un dibujito de un corazón rojo. Escribo en esta hoja en la que alguien ha dejado caer este corazón…

Esta hojita ya no estará más en blanco

 

Y me emociono de nuevo, porque este detalle viene a certificar que en esta casa se ama mucho. Sobrevuelan los corazones todo el tiempo. Los encuentro en las mesas, en las servilletas, en los jarrones y también en mis cajones.

La luz de esos besos y el destello de las montañas nevadas que son estos documentos Words, poco a poco van ganando terreno a la oscuridad del lunes. De manera que, al igual que se hace con un bizcocho, pongo las palabras a hornear para que crezcan. No cabe otra que escribir con el material que se tiene en casa, (como… cuando quieres hacer un postre y te das cuenta que con tres huevos, harina y azúcar, sólo te llega para un bizcocho).

 

Hojeo y ojeo mi cuaderno de argollas con pastas duras de corcho de algún alcornoque extremeño y aparece, en mitad de una receta de risotto de hongos y crujiente de parmesano, una cita para revisión en Dermatología, tal cual:

            “horneamos el queso rallado en papel de horno…

                                   -Miércoles 16. 14,00 horas Cita Dermatología-

              …cortamos la cebolla muy fina y se sofríe

               se añaden setas y arroz; añadimos vino o caldo caliente…”

 

Por suerte, estas nubes retóricas que desembarcan en mi libreta, han ido dejando lluvias intermitentes. Lluvia fina, chirimiri. Y gracias a eso, ondea alguna que otra flor, léase tal cual:

        “La guerra era un lugar sin pájaros, un mapa de carreteras sin sentido, un horizonte de ropa muy vieja y sucia tendida…llorar se queda muy pequeño, no duele, no hace ruido, no consuela….

 

Y en medio de esto, que debía ser el inicio de uno de mis relatos, titulado “Érase invierno”, escribo esto otro, tal cual:

 

                      Llevar al pueblo:

                 -Regalo para Matilda

                 -Ropa presentación (vestido gris, sudadera gris, botas negras)

                 – Bata cigüeñas, recoger tinte.

                 -Todo el maquillaje. Planchas del pelo.

                 -Abrigo piel marrón.

                 -Presentación Javier Velilla. Casa de la Cultura.

                 -Suavizante para el pelo.

                 -Paracetamol.

                 -AHHH no olvidar regalo Mati.

 

Y en medio de esto, tal cual:

            “El amor llega en forma de hoja seca. (…) La tristeza se me ha quedado dibujada en la cara. (…) La tierra que ayer fue felicidad, como el girasol, me ha dado la espalda”.

 

               Hacer esta tarde piruletas de mousse de yogur: 75 gramos de azúcar, 300gr yogur más dos hojas de gelatina. Ojo: comprar moldes.

                                          Tal cual.

 

 

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