Una rubia imponente

Comencé esta mañana bien temprano dirigiendo una carta bellísima, y no está mal que lo diga, a una de esas Editoriales mínimas que constelan el camino de cualquier aspirante. Imaginé que como están hartos de recibir sesudos ejemplares de escritores muy curtidos ya en la batalla de autopostularse a los Planeta… decidí presentarme como “UNA RUBIA IMPONENTE”. Sigue leyendo

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Magnitudes

Imagino un espacio invadido por escritores que sustituyan a los políticos y de repente todo se vuelve LITERATURA. Cesa el acoso del desencanto.

Será Cortázar quien redacte los discursos de un presidente, y Gabo quien haga las modificaciones del Presupuesto Militar de la OTAN. Será Isabel Allende quien elabore leyes para mujeres encadenadas al viejo espíritu de sus opresores.

GABO en su fecundidad

GABO en su fecundidad

Imagino un círculo cerrado donde sólo estemos nosotros dos, ensimismados, ateridos de frío por la desmemoria súbita de lo que somos y la imposibilidad de ser libres para decidir.

Imagino a mi amigo el músico componiendo en Granada, solitario, llevado de la mano de su hija Iris a los conciertos de la luna en noches de nula inspiración. Y a mi amigo el escritor vagamente dibujando travesías por el Atlántico, sin anclas en sus brazos tatuados de silencios.

Imagino este martes sin haberte conocido y no me lo imagino.

Si acaso volvieras a las espumas de este mar, recuerda traer LAS COSAS DE NERUDA,

Playa y botella

Aquello que nunca dijiste

con su caudal de caracolas. Si el mar de fondo no te deja volver, procura lanzar alguna estrella, tu voz hecha un destello o al menos una gota del azul que nos envuelve y bambolea para siempre.

Recuerda la magnitud de lo vivido y la belleza que dejamos en cada palabra intercambiada. Magnitudes de un verano que se evapora.

Confusión de confusiones

Luz de viernes sin embargo en la trastienda del fin de semana se intuye un tumulto de silencios, de increíbles momentos robados a la madrugada. Será viernes pero hasta aquí no suben los olores del cafetal ni el aroma penetrante de su Colombia natal.

He recibido una carta plagada de frases inconexas, revoltijo de sustantivos sin aditivos que ayuden a pasar el trago. Escribe el autor derramando el pulso en una hoja hostil sus más oscuros sueños y vacila en el adiós. Será que no halla el modo de firmar la paz.

Luz de viernes en mi ventana. Se agolpa el sol violentando los muros de esta casa en construcción, y es ahí donde pierdo el hilo de la cordura a tono con la carta de un poeta que llega envuelta en confusión. Confusión de confusiones me confiesa.

Todo está dicho, J, M. Coetzee sobre la mesa y yo sin saber que “Verano” estaba en  él.

En todos los otoños que hemos dibujado y ahora forman parte de una colección difusa y algo confusa…como su vida que es pura Confusión de confusiones.

Volverá y traerá café, ron y periódicos con sabor a taberna canalla. Vendrá con la pasión del viaje tatuada en la  mirada y preguntará ¿Cómo te va la vida? y habrá otras mil respuestas inconexas.