El Mediodía

No es un momento del día…es un lugar. Es el “sur”. Mi “Sur”. 

Extremadura es el “Mediodía” de todo viaje hacia el sur. Un mirador hacia los taludes salpicados de mimosas que se desperezan hasta Portugal.

Desde hace algún tiempo, este ramalazo de Sur, se ha convertido en frontera de los besos. Allí se agolpan en espera de destino, universo, mar o Mediodía.

Una va asaltando “peajes” hasta llegar al paraíso de prados húmedos, ribazos, linderos, tallares y setos crepusculares iluminados por la hierba de la herida, “prunela” para los amigos.

Por alguna razón, al olor de las “milamores”, valeriana roja para los amigos, sabes que has llegado al Mediodía, el paisaje-tisana donde la calma se expande y va dibujando el ánimo, como si dentro de nuestro cuerpo, se hubieran derramado todas las cestas de flores recién cortadas del mundo. Tal es el abismo que produce la belleza al llegar a Mediodía.

Y en tales circunstancias transcurre un nuevo fin de semana. Entregados al placer de la sobreabundancia, al festín de la tierra que se ha propuesto volvernos locos de amor.

Un esplendor efímero, que se cuela por las callejuelas de cada iglesia y allí se queda, arrodillado, mientras doblan y planchan las campanas el alma de la tarde.

Mientras escribo, siento la enorme impotencia de no poder  llevaros hasta casa el olor de las lilas, el incienso o la caléndula, “maravilla” para los amigos y que aplicada como ungüento, ayuda a cicatrizar heridas pertinaces.

Mediodía es en primavera la Farmacia más socorrida. Cada olor, cada color y cada brizna de uno de sus vientos, cura por completo los tormentos.

Me debato entre los botánicos de la isla de Fogo o la sencilla énula campana, “hierba del ala”, para los amigos, que asola los campos desde Madrigal de la Vera hasta Entrocamento… un poco más al Norte del Mediodía, “Rayando” la frontera.

Y entre tanta abundancia todo es abundancia: en tiempo, en amores; el cielo todo para ti sin más límite que el aleteo de los rododendros y la atalaya desde la que se vigilan las migraciones del espíritu… el Monasterio de Guadalupe.

Siento no estar a semejante altura; pero os aseguro que en cada línea que escribo, quiero dejar constancia de Extremadura y no me sale, no llego sino a la ruina de algunos muros y apenas a orillas de las correntías que hacen música de agua al caer impunemente en las tierras bajas.

Un porche al Mediodía

Mediodía es la belleza desatada, feroz y fugaz porque junio vendrá para raptarla. Será entonces cuando quede reducido Mediodía, a un triste rastro de regato buscando con premura el mar.

 

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FLORACIÓN

Hay un presagio de yema floral en cuanto nos rodea. Puede ser que sea que al igual que ocurre en toda floración, nos circunde un comienzo.

En toda puerta que se abre, apareces

Toda historia contiene un principio y un final…a  veces. Otras el final es un mero abrir la puerta a algo, a alguien; remover brasas que creías apagadas para siempre en la chimenea de tu corazón. Sigue leyendo