¨Voy refrenando el vuelo”

 

En un par de días emprendo el camino de regreso al punto muerto que dejé allá por el mes de noviembre disperso en Extremadura. Pueblo, casa, tejado, balcón, chimenea, cigüeña, campana, campanario y lavándula son palabras que salen ahora del armario de mis entretelas. Las puse a remojo de lágrimas y ahora renacen poderosas, con el furor que tienen todas y retienen todas las primaveras. Sigue leyendo

Una velada con Jill Abramson: lecciones de periodismo entre relámpagos en un apartamento del Upper West Side

Demasiados Periodistas haciendo Periodismo de sí mismos. De acuerdo en todo.

#nohacefaltapapel

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En esta tarde de lluvia tropical en Manhattan, Jill Abramson llega al apartamento de una escritora en la calle 67, se quita los zapatos y se sube a un taburete blanco de madera. Sus pies descalzos muestran el esmalte de un rojo vivo que se está empezando a descascarillar. Abramson luce un tatuaje en cada hombro. Habla con un micrófono en la mano.

Es la casa de Gail Sheehy, una autora de best-sellers de superación personal que ofrece su espacio para un evento de The Common Good, una ONG que se dedica a promover el debate público entre una elite de profesionales neoyorquinos. Desde su despido como directora del ‘New York Times’, Abramson ha dado unas pocas entrevistas y ha evitado criticar abiertamente al editor, Arthur Sulzberger, que la echó repentinamente del periódico en un polémico despido. Está aquí gracias a Patricia Duff, activista demócrata y poderosa recaudadora…

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Me fui a por uvas

Cuando uno se pierde en un bosque urbano inhóspito, con parafernalia de camillas, ambulancias y esas otras urgencias hospitalarias donde uno se desangra por la herida del miedo y no hay oxígeno en el mundo que tapone la hemorragia…entonces es cuando uno se da cuenta de la aplastante soledad que la vida nos tiene preparada como trampa para conejos.

bOSQUEANDO

bOSQUEANDO

Yo fui a por uvas sin cesta de mimbres y caí en el cepo hasta el cuello. Tenía pensado hacer un bizcocho de frambuesas y otras frutas, pero el bosque me trajo la oscuridad como regalo de Reyes Malos, tal vez merecidamente por haber sido bicho malo en la pajarera de Twitter, el caso es que fui a por uvas…me fui muy lejos y hoy parece que alguien me llama para que abandone la negrura.

Durante meses he visto penumbras como única compañía y algunas de esas turbiedades tienen nombre y apellidos. Pero… ya qué importan! si con la luz que de a poco va entrando por las ranuras, esas oscuras nieblas y esas malas sombras, empiezan a evaporarse como el bosquejo en el que anduve perdida y a por uvas…

Uvas traigo

Uvas traigo

Hoy me preguntan algunos qué ha pasado para tanto silencio, para esta huida hacia atrás y yo les digo que hay emboscadas muy traicioneras que te alejan del camino, te desvían te succionan y te apartan como si tu destino ya no fuera el que creías ayer… Y es entonces cuando te vas a por uvas…a HACER PUÑETAS vaya… y quieres agarrarte a algún tronco, a alguna ramita de olivo, al ala de alguna mariposa, quieres aferrarte a lo que siempre habías llamado FE, pero…nada que no encuentro ni el asa de mi corazón…

El miedo ha sido más fuerte que la fe, la templanza o la razón. El miedo a perder a mi madre me ha convertido en un manojito de uvas pasas. Me arrasó y así estoy…encontrando poco a poco el hueco que dejé. Y ahora compruebo que el hueco es más hueco y en él todo hace eco.

El miedo ahora es un tatuaje incómodo que permanece como un mal recuerdo de las noches de hospital…